lunes, 20 de junio de 2011

Los regresos de la Passio: El Perdón (XIV)

Valiente. Con el izquierdo por delante y recogiendo los costeros se presentaba este imponente paso de misterio en Plaza Nueva. Bajo el cielo azul de la capital granadina, a las órdenes del bueno de Paco Muñoz la variación con la izquierda 'alante' y la derecha atrás deja con los pelos de punta a los asistentes en ese enclave. La compenetración entre banda y cuadrilla es digna de resaltar. Y de nuevo, una vez más, sobre el izquierdo avanzará para presentarse ante las puertas del histórico barrio del Albaicín, no sin antes trabajar la marcha.


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lunes, 13 de junio de 2011

Los regresos de la Passio: El Perdón (XIII)

El Albaicín alto envió a la Passio a un embajador de la valía de Nuestro Padre Jesús del Perdón, talla de Diego de Siloé (siglo XVI). Elvira fue testigo de su caminar hacia Plaza Nueva de esta forma a los sones de la ya extinta y recordada Banda de Cornetas y Tambores del Santísimo Cristo de la Expiración de Morón de la Frontera (Sevilla).


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viernes, 20 de mayo de 2011

La Passio según Jorge Heredia


Hace pocos días se cumplió el segundo aniversario de lo que ha sido, sin duda alguna, el gran evento cofrade granadino de ésta época que nos ha tocado vivir. Pero no por este tiempo no me lleno de nostalgia al recordar todo lo acontecido en aquel Sábado Santo.

Mi experiencia viene marcada tras la priostía de la Cofradía de los Escolapios y en todos esos preparativos que veríanse satisfechos aquel 11 de abril.

Nerviosismos sin duda en todos estos previos: cuadrar horarios, ver alternativas de ida y regresos, la elección de la flor y cera más apropiada, el ver que hermanos van a participar con su túnica nazarena, preveer un esfuerzo de una cuadrilla que ese día sería más compacta y más de la Hermandad que nunca y la eterna duda en las Cofradías del Viernes Santo ¿nos quedamos en Catedral o regresamos a casa?

Y aunque la Hermandad decidió realizar su Estación de Penitencia completa las inclemencias meteorológicas obligaron a guarecernos y permanecer en la Santa Iglesia Catedral. Fue una noche muy dura.

miércoles, 18 de mayo de 2011

La Passio según Pablo Sánchez


La Misericordia llega a Catedral (EFH)

Año 2009, un año especial para todos, un año en el que de nuevo y casi desde que se configurara la Semana Santa, como la conocemos, volveríamos a ver en la tarde del Sábado Santo los pasos seleccionados cronológicamente relatando la pasión de Cristo con la particularidad de que solo procesionarían las imágenes originales. Así a pesar de la controversia de la decisión, la Semana Santa de 2009 tenía un significado especial para mí y todos mis compañeros de trabajadera y es que como integrante de la cuadrilla del Santísimo Cristo de la Misericordia, ese año tendríamos la oportunidad de portar sobre nuestra agraciada cerviz al Cristo original de Mora no una sino dos veces, una el Jueves Santo, que fue una estampa especial ver a tan majestuosa talla saliendo de San Pedro y recorriendo de nuevo las calles de Granada, y otra el Sábado Santo. 

Llegó el ansiado e histórico día, pero ¿por qué el tiempo siempre tan caprichoso despertó en tan esperada jornada encapotando la ciudad? Aún lo desconocemos. Pero la  nubes no menguan la ilusión, así que ahí estábamos, ataviados con nuestros costales negros. Y en silencio nos metimos bajo el Santísimo y tras levantar, con el son que caracteriza a esta cuadrilla y con un pellizco especial, por lo especial del día y porque a nuestra llegada veríamos una estampa que en nuestras vidas olvidaríamos. Salimos del atrio de Su templo, enfilando la Carrera del Darro y entre los respiraderos  admiramos la primera estampa que pocos verían: el Cristo del Perdón, Jesús de la Amargura... en perfecta fila uno tras otro, así, con izquierdos 'reposaos' hasta que el capataz manda un "izquierda alante derecha atrás", sería el glorioso giro que mandara nuestro capataz y que conduciría a la solemne entrada de la Misericordia de Dios en la Catedral Metropolitana. 

Ahí estábamos, queríamos más, porque algo nos decía que serían nuestras últimas chicotás, pero también había un sentimiento de arriar el paso y ver la estampa. Y así fue, tras entrar  giramos, dimos unos pasos para atrás, se manda una derecha por igual y arriamos. Al salir y tras los abrazos normales de compañeros de trabajadera, mientras me despojo de mis costal, alzo la mirada y me encuentro lo que probablemente no vea más, la pasión y muerte de Cristo representada por las más grandes gubias de Granada y Andalucía, en perfecto orden. Pero rápidamente el personal de seguridad nos saca literalmente de la Catedral, hasta las 15:00 horas que nos viéramos en la plaza del Mercado de San Agustín, a esa hora los nervios eran especiales, al darnos los relevos y trabajos, nos fuimos al punto de relevo. 

Allí y tras intentos de lluvia torrencial y después de ver a auténticas joyas de la imaginería pasando por nuestros ojos en orden silencioso y recubiertas por plásticos, nos llama el capataz a nuestro móvil, diciendo que volvamos que no salimos. 

Largo y tendido se habló de este asunto, opiniones muy diversas pero el sentimiento que me quedó fue de tristeza y de resignación. Pero poco se puede hacer ante el tiempo tan caprichoso. Luego te queda la tranquilidad de que por lo menos la obra de José de Mora no fuera una víctima más del agua caída.

Pablo Sánchez, costalero del Cristo de la Misericordia (El Silencio)

lunes, 16 de mayo de 2011

La Passio según Carmen Mª Padial

El Huerto de regreso al Realejo (CPPB)

Aunque nadie entendía muy bien el por qué de todo lo que iba a ocurrir, el día amaneció diferente, el Realejo se despertó pensando en ver a sus hermandades de nuevo en la calle, en verlas regresar a casa después de haber sido protagonistas de la llamada Passio Granatensis. Sólo se respiraba silencio, se olía a incienso y se sentían las ganas de presenciar lo que nunca nadie había vivido antes y que nunca se podrá borrar de las retinas de quienes ese bendito sábado optaron por quedarse en Granada.

De negro respetuoso y de oración se vestían las calles que poco a poco indicaron el camino a un museo de pasos que hasta hacía unas horas se llamaba Catedral, cimbreando el olivo más grande que todo cofrade recuerda y con paso largo llegó el misterio de la Oración, lento pero seguro comenzó su andadura amaneciendo el día, en su recorrido abandonó el Realejo silente, vivió como los cofrades de otras hermandades vivían ese ansiado día, vio por primera vez en la calle al Señor de Granada y se adentró en lo que se convirtió en su templo de salida.

Cuando la tarde llegó, ya nada volvía atrás excepto ese misterio, paso que por culpa de la lluvia que quería ser testigo de este día, salió dos veces hasta que consiguió emprender el paso hacia Granada, hacia miles de personas que fueran de donde fuesen ese día lo vieron diferente, sin su banda, sin su gente, pero andando hacia el Realejo como si del Lunes Santo se tratase. Volviendo por calle Elvira, acompañado por una de esas bandas que consiguió un momento inolvidable, volvió al Realejo, a su casa como siempre, pero como nunca. Nada fue igual que siempre aunque todo fuera en el mismo escenario con los mismos protagonistas.

Rozando el Domingo de Resurrección el paso volvió a su convento, con sus Madres Comendadoras para contarles a esas benditas madres lo que se había vivido en Granada, lo que nada ni nadie puede oscurecer, volvió para soñar  con otros cien años y poder revivir lo que aquel día nadie conocía y ahora no se puede olvidar.

Carmen Mª Padial, colaboradora de Ser Cofrade y hermana del Huerto